Zenón de Citio (334-262 a.C.) fue el fundador del estoicismo, una de las escuelas filosóficas más influyentes de la Antigüedad. Nació en Citio, una colonia fenicia en la isla de Chipre, y desde joven mostró un gran interés por la filosofía. Su camino intelectual comenzó tras un naufragio en el que perdió todas sus posesiones. Al llegar a Atenas, se interesó por la lectura de los textos de Sócrates y se convirtió en discípulo de Crates de Tebas, uno de los principales exponentes del cinismo.
Sin embargo, aunque adoptó algunos principios cínicos, como el desprecio por las riquezas y la importancia de la autodisciplina, Zenón desarrolló una visión más estructurada de la filosofía. Fundó su escuela en la Stoa Poikile (Pórtico Pintado), de donde proviene el nombre "estoicismo". Allí enseñaba que la clave de la felicidad reside en vivir en armonía con la naturaleza y aceptar el destino con serenidad.
Principios filosóficos del estoicismo
El estoicismo se basa en tres áreas fundamentales: lógica, física y ética. Zenón argumentaba que la razón (logos) es el principio rector del universo y que el ser humano debe vivir conforme a ella. La ética estoica sostiene que la virtud es el único bien verdadero, mientras que los placeres y sufrimientos son indiferentes. Para alcanzar la eudaimonía (felicidad o plenitud), el individuo debe ejercitar el autodominio y la indiferencia ante las circunstancias externas.
Zenón también hizo aportes a la lógica y la epistemología, sosteniendo que el conocimiento se obtiene mediante impresiones sensoriales que, si son claras y distintas, pueden conducir a juicios verdaderos. Su visión influyó en filósofos posteriores como Crisipo de Solos, quien expandió y sistematizó el estoicismo.
Legado y muerte
A pesar de que sus escritos originales se perdieron, el pensamiento de Zenón se preservó a través de sus discípulos y tuvo una gran influencia en la filosofía romana, especialmente en Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. Su ética de la autodisciplina y el deber resonó en diversas tradiciones filosóficas y religiosas, incluyendo el cristianismo y el existencialismo moderno.
Zenón murió en Atenas alrededor del 262 a.C. Se dice que, tras tropezar y caer, se dejó morir de inanición, considerando que su tiempo en la vida había concluido. Fue honrado por la ciudad con una estatua en reconocimiento a su sabiduría y contribuciones al pensamiento filosófico-